13 de marzo de 2015

Mariló, la aromaterapia y el cáncer

 13 de marzo de 2015  Sé el primero en comentar

Hace poco más de un mes, Mariló Montero volvió a lanzar una de sus nuevas perlas, que rápidamente quedó a la altura de sus ya archiconocidos "La carta de la familia de Asunta la firma un tal Q. E. P. D." o "No está científicamente demostrado que el alma no se transmita en un trasplante de órganos". Por si alguno no lo hubiera visto ya, aquí os dejamos el vídeo:


Crédito: RTVE.

Como se ve, Mariló ni se inmuta tras decir que “El aroma de limón puede prevenir el cáncer”, sino que además después remata diciendo que van a hablar de si “puede prevenir el cáncer oler aceite esencial de limón”, es decir, si “tiene el mismo efecto anticancerígeno que una pieza de fruta”. No queda de más decir que esto es una completa tontería.
Es posible que algo así hubiera pasado como un anécdota más, pero las constantes referencias a pseudociencias en programas de La 1 (especialmente las recomendaciones de homeopatía en Saber Vivir) han hecho que éstas declaraciones se conviertan en la guinda del pastel. De hecho, a raíz de la polémica, RTVE se ha tenido que retractar y en Change.org se ha lanzado una petición para que “dejen de promocionar pseudociencia contra la salud pública”. La propia Mariló intentó orgullosamente explicar la veracidad de su titular en el programa del día siguiente, llegando incluso a leer (de manera poco efectiva) la noticia en la que explicaban el artículo científico:


Crédito: RTVE.

Lo primero que llama la atención es que, para comenzar, cambia lo que dijo a “El aroma de limón podría curar el cáncer”. Ya no se oye nada de lo de “oler limones” ni “prevenir el cáncer”. En ningún momento se retracta de la burrada que dijo y, aunque la noticia sea correcta, la explicación queda escasa, corta y sin terminar, ya que no hay explicación alguna de por qué Mariló dijo oler los limones. De hecho, la lectura parcial de la noticia hace que la gente pueda seguir pensando perfectamente que oler limones puede inhibir (ya no prevenir) el cáncer de hígado: “Ellos [...] probaron que la OR1A2 (receptor olfativo) es la molécula crucial para ese propósito”. Nada más lejos de la realidad que ofrece el artículo original, que tiene por título un menos sensacionalista “El monoterpeno citronelal afecta a la señalización celular del hepatocarcinoma a través un receptor olfativo”.

Los terpenos son una amplia clase de compuestos orgánicos, constituyentes mayoritarios de los aceites esenciales. Entre ellos hay una subclase, los monoterpenos (a la que pertenece el citronelal, que da ese olor característico a los limones), que se caracterizan por tener 10 carbonos y ser, en algunos casos, volátiles. En cuanto a su función, estos monoterpenos son capaces de desencadenar diversos procesos celulares cuando activan a una amplia familia de receptores denominada GPCR. Y entre los GPCR más numerosos están (¡sorpresa!) los receptores olfativos (OR, por sus siglas en inglés).

A la izquierda, la fórmula química del citronelal. Fuente: Wikipedia. A la derecha, ejemplos de botes de aceite de citronela, obtenido de las hojas de diferentes especies de plantas de la familia Cymbopogon y que contiene, entre otros terpenos, citronelal. Este aceite esencial tiene numerosas aplicaciones en la industria cosmética o como repelente de insectos. Fuentes: REVITALISE Your Health y Natural mosquito repellents.

Aquí viene la parte que se han saltado olímpicamente en la televisión. Cuando nosotros oímos receptores olfativos podemos pensar lógicamente que son aquellos presentes en las células de la nariz, y únicamente en las células de la nariz. Pero resulta que éste no es el caso. Hay varios estudios que han demostrado los receptores olfativos se expresan también en células de otros tejidos, como los testículos y los espermatozoides (expresión ectópica). Sin embargo, se desconoce la función que tienen en estas otras localizaciones porque se desconocen qué moléculas unen, pero sí que se ha descrito que algunos OR pueden activarse por terpenos y producir una respuesta en la célula.

En este contexto, Maßberg et al han estudiado el efecto que producía la adición de citronelal al medio de cultivo células de carcinoma de hígado. Tras probar que estas células expresan el receptor olfativo que une monoterpenos OR1A2, observaron que la presencia de citronelal aumentaba los niveles de calcio dentro de la célula, indicativo de que ha inducido una respuesta en ella (el calcio regula muchos procesos celulares). Es más, eliminando este receptor, cuando añadían citronelal no se producía esta señal.

A la izquierda, experimento que prueba que la adición de citronelal hace que los niveles de calcio dentro de las células aumenten. A la derecha, los investigadores consiguen que algunas células (las que aparecen marcadas en rojo en el primer panel) dejen de expresar el receptor OR1A2. Estas mismas células dejan entonces de responder a la presencia de citronelal, dado que sus niveles de calcio no aumentan. Haz clic en la imagen para verla aumentada. Elaboración propia a partir de Maßberg et al.

En su estudio, los autores estudian la señalización que se produce y lo relacionan con una inhibición de la proliferación de las células. Es decir, la adición de cintronelal al cultivo hacía que las células de carcinoma de hígado dejaran de dividirse. En sus conclusiones, los investigadores afirman que creen que “el tratamiento de citronellal proporcionará nuevas aproximaciones para la investigación de nuevas terapias contra el carcinoma hepatocelular. Además, nuestros datos indican que la función [...] de los OR expresados ectópicamente en el desarrollo del cáncer podrían ser importantes como blancos potenciales”.

 A la izquierda se muestra que la presencia de citronelal a diferentes tiempos (24 y 48 horas y 5 días) causa que las células dejen de proliferar, pero (derecha) no induce su muerte. En el panel de la derecha las células están teñidas con yoduro de propidio, que tiñe las células que han muerto. Como se observa, el número es más o menos el mismo en ambos casos: el citronelal no afecta a la viabilidad de las células. Elaboración propia a partir de Maßberg et al.

Como véis, nada que ver con lo que se dijo en la televisión. Leyendo esto, ¿cómo siquiera se puede entender que un limón puede prevenir el cáncer? O lo que es más grave, intentando retractarse ¿obviar un dato tan importante como que los receptores olfativos no sólo están presentes en la nariz (algo que deja claro la noticia que lee, pero en un párrafo que ella se salta)? Esta desinformación es muy peligrosa. Como bien dijo Mikel Iturriaga en su blog El Comidista (EL PAIS), “nadie parece acordarse de los espectadores que por falta de información o cultura se creen esta clase de disparates, y del consiguiente peligro para su salud”. Es posible que una afirmación tan desorbitada como la que tratamos hoy en el artículo muy poca gente se la crea, pero en programas como Saber Vivir hace una promoción constante de la homeopatía, de la cual mucha gente desconoce su ineficacia probada científicamente (más allá del placebo), con el riesgo para la salud que eso conlleva.

Ha hecho falta un enorme revuelo enorme en las redes sociales, una petición pública en contra de la promoción de las pseudociencias y una frase disparatada sobre oler limones y prevenir el cáncer para que RTVE emita una aclaración pública. Y mientras tanto, Mariló sigue esperando disculpas públicas. Que siga esperando.

Fuentes

  • Maßberg, D.; Simon, A.; Häussinger, D.; Keitel, V.; Gisselmann, G.; Conrad, H.; y Hatt, H. (2015). Monoterpene (-)-citronellal affects hepatocarcinoma cell signaling via an olfactory receptor. Arch Biochem Biophys. 566: 100-109. http://dx.doi.org/10.1016/j.abb.2014.12.004

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